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IMMEX: OPERAR BIEN EL PROGRAMA ES TAN IMPORTANTE COMO TENERLO

El programa IMMEX es una de las palancas más importantes de competitividad para la manufactura de exportación en México.

El programa IMMEX (Industria Manufacturera, Maquiladora y de Servicios de Exportación) es una de las palancas más importantes de competitividad para la manufactura de exportación en México. Permite importar insumos de manera temporal para transformarlos y exportarlos, con impactos directos en flujo de efectivo y costo fiscal. Pero en 2025, la conversación ya no es solo “tener IMMEX”, sino “operarlo con precisión”, porque la presión por trazabilidad, auditoría y disciplina documental creció al mismo ritmo que el volumen.

La escala del propio ecosistema lo confirma. En octubre de 2025, INEGI registró 6,522 establecimientos con programa IMMEX, de los cuales 5,225 realizaron actividades manufactureras y 1,297 actividades no manufactureras (agro, pesca, comercio y servicios). Además, el personal ocupado total fue de 3,198,516 personas, y los ingresos de esos establecimientos sumaron 730,001 millones de pesos solo en el mes, con 60.6% de los ingresos ligados al mercado extranjero. Con esa magnitud, un error pequeño repetido miles de veces deja de ser “detalle”, se vuelve contingencia.

Más que un beneficio fiscal

En la práctica, IMMEX impacta directamente la operación logística. Cada entrada temporal, transformación, transferencia y retorno tiene que “cuadrar” con el inventario y con la evidencia documental. Cuando no cuadra, el problema no se queda en el área de comercio exterior: se traslada a producción, almacén, finanzas y cumplimiento. El programa deja de ser ventaja y se convierte en riesgo operativo, porque la empresa empieza a operar con saldos “que el sistema cree” pero que no necesariamente existen o son justificables.

Esto se vuelve más sensible si la empresa cuenta con certificaciones o esquemas relacionados con IVA (Impuesto al Valor Agregado) e IEPS (Impuesto Especial sobre Producción y Servicios), donde la disciplina de control se vuelve parte de la continuidad del beneficio. En términos reales, IMMEX no es una autorización que se guarda en un folder, es una forma de operar todos los días.

El inventario como eje del cumplimiento

La base de IMMEX es el inventario y su trazabilidad. Cada insumo importado temporalmente debe poder rastrearse hasta su retorno, su cambio de régimen, su transferencia, su destrucción autorizada o el tratamiento aplicable. En empresas de alto volumen, donde se generan miles de movimientos al día, el control manual no escala. Lo que escala es el error.

En 2025, la exigencia técnica del control de inventarios quedó aún más clara con el Anexo 24 (Anexo 24 de las Reglas Generales de Comercio Exterior) publicado por SAT: se especifica la información mínima del sistema automatizado de control de inventarios para mercancías importadas temporalmente, los catálogos y módulos, reportes y métodos de descargo. Para empresas certificadas, el sistema debe actualizarse en un plazo que no exceda 48 horas tras concluir actos del despacho aduanero y, además, permitir acceso en línea a la autoridad. Esto obliga a pensar el control como sistema vivo, no como conciliación trimestral “cuando haya tiempo”.

Por qué el riesgo suele concentrarse en los mismos puntos

Los incumplimientos suelen concentrarse en ciertos momentos de la operación porque ahí se rompe la continuidad del dato. Un caso típico es la diferencia entre inventario físico y virtual que se deja “para después”. Cuando la corrección no ocurre a tiempo, el problema crece: la producción consume insumos que el sistema no descuenta correctamente, o el sistema descuenta de pedimentos equivocados. A escala, eso puede derivar en saldos negativos, plazos vencidos o descargos no demostrables.

Otro punto crítico son los retornos y plazos. En operaciones complejas, una parte del riesgo no es mala fe, es mala coordinación: materiales que entran a una planta y se mueven a otra, transferencias virtuales mal ejecutadas, o retornos que se retrasan por decisiones comerciales. Y cuando la conciliación entre áreas operativas y fiscales no es periódica, la empresa descubre el desfase cuando ya es costoso corregir.

La señal de que la fiscalización y el control están subiendo se observa también en medidas recientes contra esquemas abusivos. En 2025, se reportó que México aplicaría cuotas compensatorias al calzado chino y que, dentro del debate de “contrabando técnico”, se mencionó que una parte relevante de importaciones de calzado se hizo bajo IMMEX y que el programa fue excluido de ciertos beneficios en ese contexto. El mensaje para el sector es claro: operar bien y demostrarlo importa tanto como producir y exportar.

La integración operativa es el verdadero “blindaje”

IMMEX no es responsabilidad exclusiva del área fiscal o de comercio exterior. Almacén, producción, logística, sistemas y finanzas deben operar con las mismas reglas y el mismo dato. Cuando la información fluye fragmentada, el programa se vuelve vulnerable incluso en empresas con experiencia exportadora.

Los números de INEGI muestran por qué esta integración es clave: en octubre de 2025, los establecimientos IMMEX registraron 657.9 millones de horas trabajadas y remuneraciones medias reales de 22,874 pesos mensuales para personal contratado directamente. Esa escala de operación requiere gobernanza cotidiana. La disciplina no se logra con un “cierre anual”, se logra con reglas diarias, validaciones y conciliaciones frecuentes.

Cumplir no es solo evitar sanciones, es sostener la operación sin interrupciones

Un IMMEX bien operado permite escalar producción, responder a clientes internacionales y mantener competitividad. Mal gestionado, se convierte en un foco constante de riesgo: diferencias, correcciones tardías, auditorías complejas y decisiones reactivas que consumen tiempo directivo y operación.

En 2026, la ventaja competitiva no está solo en tener el programa, sino en demostrar control. Cuando el inventario es trazable, el dato es consistente y la operación habla el mismo idioma, IMMEX funciona como debe: como una plataforma para crecer, no como una contingencia esperando a ocurrir.