NOTICIAS

PACKAGING SOSTENIBLE Y ESTANDARIZACIÓN: LA EFICIENCIA EMPIEZA EN LA CAJA

En logística, el empaque suele subestimarse. Se le trata como un costo menor frente al transporte o el inventario, cuando en realidad determina ambos.

En logística, el empaque suele subestimarse. Se le trata como un costo menor frente al transporte o el inventario, cuando en realidad determina ambos. En e-commerce, la caja define cuánto “aire” se transporta, qué tan frecuente será el daño, cuánto tiempo se tarda en preparar un pedido y qué tan fácil será una devolución. Por eso, cuando el comercio digital escala, el empaque deja de ser un tema de marketing y se vuelve un tema de productividad y margen.

La presión por rediseñar empaques no es teórica. En México, el valor del e-commerce retail alcanzó 789.7 mil millones de pesos en 2024, con crecimiento anual de 20%, y el canal ya representa 14.8% de las ventas minoristas. En eventos pico, el volumen crece todavía más: Hot Sale 2025 reportó ventas por 42,725 millones de pesos (crecimiento 23.7%) y se habló de más de 39 millones de unidades vendidas con un ticket promedio cercano a 1,000 pesos. Más pedidos implican más cajas, más material de relleno, más kilómetros “pagando por volumen” y más devoluciones potenciales.

Estandarizar para mover mejor

Uno de los cambios con mejor relación impacto-esfuerzo es la estandarización. Reducir el catálogo de cajas no es una decisión estética, es una decisión operativa. Menos SKUs de empaque simplifica el abastecimiento interno, acelera el picking/packing, reduce errores de selección de caja y mejora la consolidación en tarimas, jaulas o rutas. Además, baja el inventario de material de empaque que se tiene que mantener “por si acaso”.

Lo importante es entender qué se gana: consistencia. Una operación que trabaja con 8–12 tamaños base (bien elegidos por familias de producto) suele estabilizar tiempos de preparación y reducir el retrabajo que ocurre cuando la caja “no quedó”, se reempaca o se agrega relleno extra. Esa consistencia también ayuda a automatizar después, porque la automatización funciona mejor cuando el universo de formatos es más reducido.

Menos material, menos costo logístico

El sobredimensionamiento del empaque tiene un efecto en cadena: más cartón por pedido, más relleno, más volumen transportado, menor aprovechamiento del vehículo y mayores costos por unidad. En paquetería, la variable crítica es el peso volumétrico o DIM (Dimensional Weight): cuando la caja es grande y ligera, se termina pagando por espacio ocupado, no por kilos reales. Por eso, el “shipping air” es caro: ocupa capacidad que podría ir llena de producto.

La evidencia de mercado es consistente en una idea: el right-sizing (empaque a la medida) reduce desperdicio y baja costos porque permite meter más paquetes por ruta y disminuir volumen inútil. En análisis sectoriales se citan reducciones materiales relevantes cuando se elimina el exceso de espacio y se estandariza el dimensionamiento. Y esa palanca se vuelve todavía más importante cuando la última milla es el tramo más costoso y el cliente exige rapidez.

Lo “sostenible” que sí mejora resultados

Sostenibilidad no siempre significa “gastar más”. Cuando se diseña bien, suele ahorrar. La lógica es simple: menos material equivale a menos costo; menos volumen equivale a menos costo; menos daños equivale a menos reposiciones; menos devoluciones por empaque equivale a menos fricción. Y esa ecuación se vuelve más relevante en un entorno donde la presión regulatoria y reputacional crece: el empaque es el residuo más visible del e-commerce.

Un ejemplo de cómo la sostenibilidad se cruza con eficiencia está en las prácticas de grandes operadores. En su reporte, Amazon reportó una reducción de 16.4% en su uso de empaques plásticos en 2024, y comunicó avances en programas de reducción de empaque y right-sizing; además, su comunicación pública ha señalado logros como 12% de pedidos enviados sin empaque adicional en 2024 y más de 4 millones de toneladas métricas de empaque evitadas desde 2015 por iniciativas de reducción. El punto no es “copiar a Amazon”, sino ver el patrón: reducir material y estandarizar formatos también es un proyecto de productividad, no solo de imagen.

Decisiones clave al rediseñar el empaque

Un rediseño serio no se decide solo por “material reciclable”. Se decide por desempeño en toda la cadena. Resistencia vs. peso: materiales más ligeros reducen costo de transporte, pero si elevan daños el resultado neto puede ser negativo. Compatibilidad con automatización: empaques más uniformes simplifican clasificación y manejo interno. Facilidad de apertura y cierre: impacta devoluciones y reacondicionamiento, porque una caja que se puede reusar y reseñar reduce fricción y costos. Reducción de daños: cada punto que baja daño evita reposición, reclamaciones y retrabajo operativo.

Y hay un principio final: el empaque se diseña para el sistema, no para el producto aislado. Si el empaque no funciona con el flujo del almacén, con la ruta del transporte y con el retorno del cliente, termina siendo un costo multiplicado.

Cuando la caja se diseña pensando en toda la cadena

El empaque no termina en la mesa del cliente. Atraviesa el almacén, el transporte, la última milla y, en muchos casos, el camino de regreso. En e-commerce, donde el volumen crece y la competencia se juega en centavos por pedido, la caja correcta se vuelve una palanca real de eficiencia: menos aire, menos daño, menos material y más consistencia operativa.