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Una nueva guerra comercial

martes, 15 octubre, 2019

Tras una disputa de 15 años en la Organización Mundial del Comercio (OMC), Estados Unidos recibió aprobación para imponer aranceles a bienes de la Unión Europea por un valor anual de alrededor de 7,500 millones de dólares, debido al apoyo gubernamental ilegal al fabricante europeo de aviones Airbus. La decisión acerca a las potencias a una guerra arancelaria en la industria aeronáutica, pero algunos analistas creen que puede resolverse sin llegar a ese punto.

La OMC halló que tanto Airbus como su rival estadounidense Boeing recibieron miles de millones de dólares en subsidios en la mayor disputa comercial corporativa del mundo.

Washington solicitó permiso para imponer aranceles de hasta el 100% a bienes europeos por valor de 11,200 millones de dólares al año, entre ellos a aviones y piezas aeroespaciales del Reino Unido, Francia, Alemania y España, así como a varios productos que incluyen vino, queso y artículos de lujo. El tribunal aprobó aranceles estadounidenses a bienes por alrededor de 7,500 millones de dólares, inferior a lo solicitado por Estados Unidos.

En paralelo, una autorización similar puede llegar en cualquier momento para la Unión Europea, que también podrán gozar de la facultad de emplear represalias comerciales contra los subsidios ilegales que Estados Unidos le otorga a Boeing. Podrá aplicar aranceles por unos 10,000 millones de dólares, lo que significa que Washington es libre de disparar el primer tiro en una posible guerra arancelaria.

Si hay algo que no necesita el mundo, hoy a punto de entrar en una nueva y fuerte recesión incubada por las guerras comerciales que desataron China y Estados Unidos, es que las dos mayores potencias tradicionales del Atlántico Norte hagan un sensible y descomunal aporte a la caída del intercambio global.

De llevarse a cabo al pie de la letra lo que está en juego, no sólo afectará las operaciones que efectúan los dos gigantes de la aviación mundial que son beneficiarios de los subsidios, más las industrias de partes y los usuarios de estos equipos, sino sobre todos los productos que cada uno de los gobiernos afectados decidan incluir en las listas de represalias diseñadas para compensar el monto los daños ocasionados por los irregulares actos de subsidio.

La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR, en inglés), apunta a castigar también a la importación de productos originados en sectores económicos con gran impacto simbólico en la población, como los que producen aceitunas y aceite de oliva en el sur de Europa; la mostaza de Dijón o sobre los vinos producidos por las bodegas francesas, italianas, alemanas y españolas. La Comisionada de Comercio de la Unión Europea, Cecilia Malmström, reconoció que ambos gobiernos son “pecadores” y que estas cosas deberían arreglarse en la mesa de las negociaciones bilaterales, sin aniquilar más comercio particular y global por la vía de la aplicación de nuevas restricciones arancelarias.